cuentos y relatos cortos

jueves, 20 de diciembre de 2018

Carta de San Nicolás a las personas del mundo


Querida humanidad
He decidido escribirles hoy, luego de muchos años, diría siglos, de leerlos a través de las misivas de niños pequeños y de no tan mocitos.
 Rompo el silencio luego de haber aceptado  pacientemente distintos caprichos y exageraciones,  tolerado que me  invoquen  con diversos apodos, resistido a que  me imiten con disfraces patéticos  que bordean la humillación,  soportado la popularidad de la mano de una gaseosa,  aguantado la falta de pudor  de esgrimir mi investidura para amedrentar a los chicos y lo que es peor, haber sido usado como pivote fundamental para fines meramente comerciales….
He sobrellevado todo esto, encarnando el silencio, poniendo un manto de piedad y comprensión sin quejas ni exabruptos, sin siquiera insinuar congoja, sin denuncias ni improperios… Incógnito y sosegado como es mi filosofía y estilo.
 Pero hoy… corrompido por el hartazgo, quiero alzar la voz y hacer pública mi confesión:
Señores y señoras, niñas y niños… Desde los tiempos remotos y por todos los tiempos
¡He estado equivocado! 
Desde mi modesto espacio, y con los límites que me atraviesa,  he aspirado a una humanidad más fraterna, equitativa y solidaria, en definitiva más justa.
He supuesto, que una  ilusión, un gusto y una sonrisa infantil, oficiarían como motor inicial para que las personas sean más felices y si se me permite el prejuicio, mejores.
He sugerido que pequeños obsequios  resulten  una excusa para reunirse, compartir e impulsar la armonía, sin embargo los regalos terminaron siendo la causa, el motivo de la competencia y de la discordia.
He querido promover altruistamente la espiritualidad y he conseguido fomentar indeseadamente el materialismo.
Por lo que les digo, que mi propuesta fue un desacierto y las consecuencias, un despropósito.
Sin embargo, señoras y señores, niños y niñas… ¡No todo está perdido!
 La reflexión es el poder que los distingue, la reflexión crítica y proactiva, aquella que les posibilite recuperar valores, que los enfrente a la necesidad de cuestionar el consumismo extremo, la que les ofrezca herramientas para reescribir la historia, aquella que les de la tranquilidad y satisfacción de ser ustedes mismos, personas sensibles, inteligentes y consideradas; espirituales, justas y solidarias; bondadosas, creativas y amables, en síntesis seres humanos… ¡Lo que son! y… ¡Aman ser!
Desde mi refugio ancestral, retorno a mi habitual sigilo. Recuerden que confío en ustedes, y si es posible… saquen a ese gordito abultado de sus arbolitos.
                                                                                                                                       San Nicolás

domingo, 4 de diciembre de 2016

Desayuno

Paciente espera sigiloso hasta que el sol asome. 
Le alcanza escuchar mis pasos para erguirse de alegría.  Luego me recibe y corteja  como si regresa con honores y glorias, después de una interminable ausencia.  ¡Nada de eso es cierto!...  Sin embargo acepto gustosa la bienvenida triunfal al nuevo día.
Los rituales se suceden mientras la rutina se consolida.
Entre las tostadas y el café, en un gesto de modesta soberbia, Max coloca su hocico sobre la bandeja,  muestra de complicidad consentida, del que está presente sin una invitación expresa ni una salida segura.
Su mirada vivaz acompasa mis manos, apropiándose de todos mis movimientos.
Conserva  la serenidad de un héroe, mientras espera su recompensa. No necesita pedirla, ni inquietarse por ella. Como todas las mañanas, en el momento justo,  obtiene  su media tostada, untada apenas con queso blanco.
Él la olfatea primero, luego la toma desde un vértice,  aprisionándola levemente con sus dientes, me mira, y como quien tiene que cumplir una misión ancestral, se dirige certero hacia el parque, busca el sitio más húmedo, esquivando las miradas curiosas de habitantes o transeúntes, para por fin… enterrar su premio.
Entra haciéndose el  distraído, pero lo delata un halo de satisfacción, propia del que presiente que su tarea está concluida, que su trabajo está terminado, sin huellas ni testigos.

¿No sospecha acaso, que su morro lo condena?  y… que algunos pájaros intrépidos esperan el agasajo. Como cada alborada,  desde que vive conmigo.
 

domingo, 27 de noviembre de 2016

Reparación


Sabía que debía apartar de mi vida esas ideas obsesivas que me llevaban siempre al mismo punto.  Lo sabía. Sin embargo  insistía irremediablemente en pensar  en ese instante opaco en que te vi acercarte, libidinoso e intrépido. ¡Qué absurdo! Era solo una niña, y tú, mi maestro. Lo demás… no lo recuerdo, solo mis ojos llorosos y la mirada ausente.

Quise decirlo, una y mil veces, pero prevalecía el silencio y la pena. ¡Años pasaron desde entonces! Pero hoy pude sacarlo a la luz. Comencé terapia.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Des - Correr


Como un relámpago sin estruendo la sorprendió una mañana.
El peso de su alma arremetió sobre sus pies.
Recordó la dulce canción de cuna que le cantaba, sus manos regordetas, su sonrisa vivaz, el juego de las escondidas… ¡su preferido!, el peluche celeste que lo escoltó hasta la escuela primaria… las noches sin dormir y aquellas en que se mantenía despierta.
Recordó todo y nada a la vez.
Entonces… un raudal de sinsabores resucitó del olvido.  Por fin lo comprendió. ¡Su hijo se drogaba!

Finalista del concurso de microrrelatos "El muro". Tema: la frustración de la mujer


Shakira


El Che: Un regalo para Eduardo


Betty Boop